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miércoles, 15 de agosto de 2012

Sin leña se apaga el fuego


Proverbios 26:20

“Sin leña se apaga el fuego y donde no hay chismoso, cesa la contienda”

En el lugar donde hay un chismoso, hay contienda. Es decir, la persona chismosa  es aquella que va de lugar en lugar sembrando dardos en la vida de los demás. Muchas veces la persona que chismea es aquella que no es feliz y busca sembrar infelicidad en otros. Algo importante es que el chismoso no llega con mala actitud para contar algo, siempre viene con piropos o comentarios que parecen buenos pero al final busca poner en contienda. La palabra hebrea “diávolo” (diablo) significa mentiroso, calumniador, chismoso, acusador, uno que siembra dardos en la mente de la gente para confundir; por lo tanto, el que siembra chisme y contienda esta influenciado por esa naturaleza diabólica. Dios aborrece el chisme.

Recordemos: Las palabras lisonjeras son como bocado suave y penetran hasta las entrañas. Proverbios 26:28

“Yo dije: Atenderé a mis caminos, Para no pecar con mi lengua; Guardaré mi boca con freno, En tanto que el impío esté delante de mí. Enmudecí con silencio, me callé aun respecto de lo bueno; Y se agravó mi dolor. Se enardeció mi corazón dentro de mí; En mi meditación se encendió fuego, Y así proferí con mi lengua: Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuán frágil soy” (Salmos 39:1-4).

domingo, 15 de julio de 2012

La única meta que vale la pena


¿Cuántos de nosotros podemos decir honestamente que vivimos momento a momento por Cristo, haciendo que nuestra búsqueda de conocerlo sea nuestra prioridad, creyendo que El es completamente capaz de cumplir su voluntad en nuestra vida?
El apóstol Pablo
era un excelente ejemplo, su fe era su vida.
Y
se mostró confiado del propósito de su vida. Él vivió, respiraba, trabajó, sufrió y murió por su único propósito de amar a Jesús y ayudar a otros a llegar a conocer el maravilloso amor que Cristo ofrece.
También nosotros,
vamos a tener un objetivo principal para conocer a Jesucristo por su definición, no la nuestra. Jesús quiere que le busquemos personalmente, con fuerza, con pasión y por excelencia. Eso quiere decir que lo amemos por encima de nuestra carrera, nuestra familia, nuestro ministerio, todas las cosas que necesitan nuestra atención.
Es increíble lo que sucede cuando usted  centra su vida en Dios.
Todo lo demás
fluye de eso. Todo lo demás contribuye a que la prioridad esencial es conocer a Jesucristo como Señor.
Si
usted se centra en conocer a Dios en primer lugar, se puede afirmar con confianza en Mateo 6:33: Él te dará todo lo que necesitas día a día si vives para él y haces que el Reino de Dios sea tu principal preocupación.